martes, 5 de mayo de 2009


Desmenuzo el espacio
con movimientos lentos

calculados

como los de un gladiador
como los de un alquimista.


No veo tu mirada

ya no puedo verla.


No me importa morir de nuevo
en esta batalla.




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3 comentarios:

Mónica López Bordón dijo...

En este poema el poder de la mirada es fascinante, igual que el del amor.


Gracias por tu visita a mi blog.

Besos

a-escena dijo...

Con lentitud todo es más bonito, todo es mejor. Las esperas no son esperas.
Un abrazo.

Amparo dijo...

Lo que más me gusta: no veo tu mirada / no puedo verla.
Precioso

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